El vaciadero del abandono y la improvisación de la gestión Grasso: sin maquinaria, sin matafuegos y sin indumentaria ni herramientas
El vaciadero municipal de RÃo Gallegos atraviesa una situación crÃtica que expone una vez más la falta de planificación y control por parte del Ejecutivo local. Trabajadores del sector denunciaron que la topadora Nº 203, pieza clave para el funcionamiento del predio, nunca estuvo 100 % operativa y hoy se incendio. Se vienen más basura sin procesar y más moscas para la capital santacruceña que ya está invadida.
Según relataron empleados municipales, la maquinaria corresponde a la primera gestión del exintendente "Pirincho" Roquel y arrastra años de deterioro sin mantenimiento adecuado. "Nunca funcionó como corresponde", afirmaron, remarcando que la situación se profundizó desde que el vaciadero volvió a depender de la SecretarÃa a cargo de Natalia Quiroz, etapa que describen como de improvisación permanente y abandono diario.
Pero el cuadro es aún más grave: en el predio los matafuegos están vencidos desde 2025 y vacÃos, dejando al personal completamente expuesto ante incendios, una amenaza constante en un basural a cielo abierto. "¿Qué se puede hacer asÃ? Nada. Es una vergüenza", expresaron con bronca los trabajadores.
La denuncia pone en evidencia riesgos ambientales, sanitarios y laborales, en un contexto donde la acumulación de residuos, la falta de control y la ausencia de equipamiento adecuado ya generaron reiteradas quejas vecinales por proliferación de moscas, humo y olores nauseabundos.
Todo ocurre bajo la gestión del intendente Pablo Grasso, quien proyecta su figura a nivel provincial mientras servicios básicos de la capital santacruceña operan en condiciones crÃticas. La situación del vaciadero vuelve a dejar al descubierto una administración municipal cuestionada por priorizar el discurso polÃtico por sobre la gestión real.
Los trabajadores piden respuestas urgentes, inversión en maquinaria, condiciones mÃnimas de seguridad y la presencia de funcionarios en el lugar. Mientras tanto, el vaciadero sigue funcionando al lÃmite, con equipos obsoletos y sin herramientas básicas para enfrentar emergencias.